miércoles, 18 de febrero de 2009

La política en positivo

Aunque no fué el primero, Aznar tiene el privilegio de ser el que más famoso se hizo entre nuestros políticos haciendo política negativa.
Su famoso "¡Váyase Señor González!" es toda una muestra del uso de la negatividad para triunfar en política.
La manipulación brutal a la que nos vemos sometidos los ciudadanos por parte de muchos de nuestros políticos hace que en España se pueda obtener un reflejo más fiel de lo que piensa el pueblo si se nos pregunta a quién no queremos elegir, en lugar de preguntarnos a quién queremos.
Es la esencia de la negatividad. el rechazo del oponente y por elevación, de todos los que le apoyan.
Llega un momento en que se rechazan las propuestas en función de quién las hace.
Es un ejercicio muy peligroso porque acaba transmitiendo el mensaje de que todos los políticos son malos, y que hay que elegir a unos, aunque sean malos, para evitar que triunfen los otros, que son malísimos y de todo punto inaceptables.
¿Por qué no podemos reconocer la cantidad de aspectos sobre los que estamos de acuerdo la mayoría? Ésos que constituyen la base sobre la que se ha podido construir el edificio de nuestra sociedad, llamémosla España, estado, nación, o incluso Unión Europea.
Lo que más me gustó de Zapatero cuando se convirtió en Secretario General del PSOE fué su actitud positiva. Declaraba estar de acuerdo con aquellos aspectos de la política del gobierno del PP que le parecían correctos, y eran unos cuantos. Eso no le impedía señalar lo que no le gustaba y luchar por cambiarlo, siempre presentando su propia alternativa.
Es lo normal, pero la estrategia del PP, al parecer muy eficaz para mejorar los resultados electorales, consiste en desacreditar al gobierno, especialmente a su presidente, negándole validez a cualquier decisión o propuesta. Todo lo que hace el gobierno está mal. A veces incluso antes de escuchar sus argumentos, como en el pasado debate sobre el estado de la nación, cuando el líder del PP subió a contestar el discurso de Zapatero con una intervención que se limitó a leer, preparada antes del debate.
El problema es que es tan brutal la estrategia del PP que han conseguido cambiar la actitud del propio Zapatero, que ya ha comenzado a adoptar los mismos modos en ocasiones.
Creo que España no alcanzará la madurez democrática mientras yo no pueda compartir lo esencial con un gobierno de derechas (y viceversa) y mientras siga avergonzándome de los miembros de dicho gobierno en lugar de sentirme orgulloso de ellos o al menos sentir respeto por ellos (y viceversa)
La solución: hacer política en positivo, hacer propuestas, valorar lo que hacen los demás y proponer mejoras de sus medidas y no sustituciones de las mismas.
Creo que si se mantiene el empeño en esa actitud, la mayoría lo acabará valorando y reconociendo como positivo.

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