domingo, 16 de mayo de 2010

¿Todos contra ZP? capítulo 1: Negar la crisis

Está de moda criticar a Zapatero.
Es tan fácil echarle la culpa de todos nuestros males: la crisis económica, el paro, el terrorismo, la situación política, la corrupción, la situación de la justicia.
Lo último es decir que se ha equivocado al hacer demasiado tarde lo que no ha querido hacer hace tiempo por empeñarse en negar la realidad.
Leyendo hoy el editorial de el País y tras algunas conversaciones con amigos votantes de izquierdas la pasada semana, me parece que asisto a una especie de linchamiento público de Zapatero: todo lo ha hecho mal según ellos.

Llevo siguiendo con mucha atención y con espíritu crítico todas las medidas que ha tomado el gobierno de ZP desde que llegó a la Moncloa, especialmente en materia de política económica.

Y desde mi análisis crítico me siento muy contrariado por la injusticia de este linchamiento del presidente del Gobierno.

Porque me parece evidente, y así lo indicaban muchos análisis de economistas reputados, que lo que había que hacer es lo que ha hecho.

Pienso que fué demasiado lento en las reformas económicas en la primera legislatura para favorecer el cambio de modelo económico, reduciendo el sector inmobiliario e impulsando los sectores alternativos que debían tomar el relevo. Sin duda con su lentitud trató de minimizar el coste social de las medidas apostando a un sostenimiento más prolongado del ciclo de crecimiento existente. Hay muchos que apostaban por lo mismo, y todos se equivocaron al no medir el grado de oquedad de la riqueza que se estaba generando.

Pero cuando se declaró la crisis actuó de inmediato. Pueden ser discutibles algunas de sus medidas, pero fueron las adecuadas en cada momento a lo que requería la situación

Algunas de sus medidas han tenido un impacto positivo que no se ha percibido suficientemente por lo profundo de la crisis.

Toda su actuación ha tenido lugar en medio de un ambiente interesadamente hostil y mentiroso en el que la oposición, sobreponiendo sus intereses electorales al rigor, la honestidad y los intereses generales de los ciudadanos españoles ha perjudicado deliberadamente el efecto de las medidas tomadas por el gobierno.

Los medios de comunicación en muchos casos han renunciado al análisis riguroso para apuntarse de modo populista a la opinión más fácil de compartir, quizás con la intención de agradar a sus lectores en lugar de informarles.

En un ejercicio minoritario, que en estos momentos me lleva a ser tratado con condescendencia por quienes me escuchan y a ser tildado de seguidor fanático y ciego de ZP, voy a desgranar en unos cuantos artículos los argumentos que me hacen estar razonadamente convencido de que la política llevada a cabo por el gobierno de Zapatero es la más adecuada a la situación de España desde la llegada de la crisis.

En este primero voy a analizar la primera y más básica crítica que se le ha hecho: Haber negado la existencia de la crisis y haber tratado de resolverla con declaraciones optimistas.

Cuando la economía entra en recesión, se rompe el círculo virtuoso de la época del crecimiento, por el que la buena marcha de la economía genera confianza en el futuro lo que lleva a consumir e invertir y a prestar dinero para hacerlo, generando más crecimiento.
Con la recesión se quiebra esa confianza en el futuro. La falta de confianza lleva a dejar de consumir e invertir y estimula, en su lugar, el ahorro. Eso reduce el crecimiento que agudiza la falta de confianza.

Un gobierno responsable no puede promover la falta de confianza. Cuando aparecen síntomas de recesión, en paralelo con tomar las medidas de política económica adecuadas, el gobierno debe tratar de combatir la falta de confianza. En esos momentos la principal forma de hacerlo es mediante acciones de comunicación. El gobierno tiene medios para saber, antes que los demás, que la economía está entrando en recesión. Si haciendo uso de esa información anticipada la hiciera pública, los actores económicos, tanto los consumidores como las empresas y los bancos, empezarían a tomar posiciones de "prudencia" económica y acelerarían la llegada de la recesión. Los gobiernos, en consecuencia, retrasan la difusión de dicha información con el fín de mantener el máximo posible la confianza y retrasar la recesión.

Ante una recesión, la política de comunicación de un gobierno pasa por tres fases:
  1. Cuando el gobierno aprecia síntomas de la llegada de la recesión pero la sociedad todavía no la percibe: El gobierno debe en esta fase promover la confianza resaltando los aspectos positivos de la situación económica con el fín de retrasar, e impedir si es posible, la quiebra de la confianza.
  2. Cuando la sociedad es consciente de la existencia de la recesión: el gobierno debe explicarla en toda su crudeza para facilitar la asunción de las medidas necesarias a su resolución por parte de los actores y obtener la colaboración de los distintos actores y el aumento de la confianza en la salida.
  3. Cuando se empiezan a observar signos de salida de la recesión, el gobierno debe establecer una política de comunicación que resalte los aspectos positivos con el fín de acelerar el aumento de la confianza en el futuro de la economía por parte de la sociedad para acelerar la llegada del nuevo círculo virtuoso.
En el caso de España, el gobierno actuó del modo adecuado cuando llegó la recesión, retrasando la información sobre la la misma. Pero la oposición, el PP, anuló el efecto de dicha política de comunicación mediante una brutal campaña de resalte de la crisis, utilizando toda la potencia de sus medios de comunicación afines. Fué una actuación irresponsable que buscaba beneficios electorales a costa de la economía española y el bienestar de los españoles.

Pese a la irresponsabilidad del PP, el gobierno tuvo que mantener su postura evitando de ese modo que la pérdida de confianza llegase más pronto y que, por ejemplo, los bancos endureciesen desde el principio su política de concesión de créditos.

Cuando posteriormente el gobierno, interpretando que había llegado la segunda fase, de las anteriormente indicadas, comenzó a hablar de la existencia de la crisis y de las medidas necesarias para resolverla el PP se apresuró a mantener la crítica sobre el retraso en la comunicación, poniendo el acento en dicho retraso en lugar de contribuir a la solución negociando y apoyando las medidas propuestas.

El gobierno contribuyó en esa fase a diseñar la salida de la crisis en el ámbito mundial al llevar a las reuniones del G20 sus propuestas en materia de control de los mercados financieros, apoyándose en la ejemplar estructura de control existente en España, reconocida por todo el mundo.

Posteriormente, con la aparición del problema griego, que ocultó su situación económica real engañando a sus socios de la UE, el gobierno español realizó una política de comunicación interna y externa, tendente a dejar clara la situación saneada de las finanzas españolas, como demuestran las cifras de déficit y deuda públicos comparados con nuestros socios.
Pero el PP, de forma irresponsable, ha contribuido a ensuciar la imagen de las finanzas españolas tratando de aprovechar los rumores divulgados en los mercados fian¡¡nancieros en beneficio propio.
Pese a que tanto el déficit como la deuda pública no suponen objetivamente una situación de emergencia, como se puede constatar viendo la cantidad de tiempo y el déficit acumulado por otros paises como Estados Unidos durante los ocho años de Bush o cualquiera de nuestros vecinos europeos ricos, la presión de los mercados internacionales, unida a la torpeza de la UE al resolver el problema griego, instigada por los intereses electorales de Angela Merkel han llevado a España, y al resto de Europa, a una situación insostenible que ha obligado a todos a acentuar sus medidas de saneamiento fiscal.
Zapatero ha asumido la situación con responsabilidad y ha tomado las medidas adecuadas con la urgencia y excepcionalidad que requería la situacion.

A la vista de lo expuesto anteriormente, mi conclusión es que Zapatero no negó la crisis, sino que comunicó sobre ella el momento adecuado como corresponde a un gobierno responsable, y de modo similar a nuestros socios europeos.
Lo que sí ha sido diferente en España ha sido la actitud irresponsable de la oposición apoyada en la extraordinaria potencia de su entorno mediático.

lunes, 10 de mayo de 2010

¿Es el rigor fiscal la política económica adecuada?

Decía John Keneth Galbraith que nunca hay que guiarse por los maximalismos, que ninguna receta económica es aplicable a todas las situaciones, que hay que analizar cada situación para decidir las medidas más adecuadas.
Desde John Smith hasta nuestros días, la mayoría de los economistas políticos se han alineado en un bando u otro adoptando como dogma determinadas medidas.
Cuando se declaró la última crisis económica mundial hubo un amplio consenso en que el sector público interviniera para salvar la situación.
Fueron muchos los que dijeron que había que reformar nuestra economía capitalista introduciendo mecanismos de control que impidan a los actores más osados poner en peligro a todos en base al libre mercado.
Pero una vez que se salvaron los platos, volvemos al reino del mercado libre y sin control.
Estamos asistiendo últimamente a una especie de tiranía sin tirano, en la que un ente abstracto llamado "mercados financieros" está obligando a todos los gobernantes del mundo a plegarse a él.
Y estamos todos como papanatas aceptando el dictado de este dictador impersonal.
Pero yo me pregunto:
¿De verdad la política de rigor fiscal y reducción del déficit es la más adecuada en estos momentos?
¿Por qué?
¿Están justificados los sacrificios de los más desfavorecidos para lograr el objetivo de controlar el déficit?
¿Por qué los Estaods Unidos sí pudieron encadenar ejercicios sucesivamente aumentando el déficit sin parar?
¿Estaban más justificados los gastos en las guerras de Bush y Cheney que la protección social de los trabajadores y sus familias en Europa?
No digo que no haya que controlar el déficit en este momento. Simplemente me gustaría que alguien hubiera planteado la tesis contraria, hubiera habido un debate, y se hubiera decidido la solución como consecuencia de una reflexión racional, y no de un ejercicio irracional de fé en los mercados.
¿ Quién le pedirá disculpas a los pobres de todo el mundo si descubrimos dentro de unos años que nos hemos equivocado?

jueves, 6 de mayo de 2010

Economía, crisis o confianza, rumores o realidad

Se dice y se escribe mucho por ahí sobre la desconfianza de los inversores internacionales respecto a España.
En estos días está de moda hablar mal del crédito que la marca España tiene en los mercados financieros internacionales.
El grupo Kesa Electricals, multinacional británica propietaria de Menaje del Hogar y de Darty, entre otras, ha lanzado una campaña de aperturas de nuevas tiendas DARTY en España ahora, precisamente ahora, apoyándose en la red de Menaje del Hogar, a cuyas tiendas ha cambiado de nombre, y jugándose su dinero en una operación empresarial que supone CONFIAR en el futuro de la economía española.
Cuando S&P, Moody o Fitch, esas empresas de calificación, apuestan o no por un país o una empresa asignándole una determinada calificación, lo hacen de modo gratuito, sin jugarse su dinero.
En este caso, una empresa privada, cuyo objetivo es el beneficio, cuyas marcas (especialmente DARTY, que conozco bien de mi estancia en Francia) se caracterizan por su estrategia de imagen y servicio sostenido en el largo plazo, se juega su dinero apostando por España.
Tú ¿de quién te fiarías más?
¿del camarero que te recomienda un plato del menú?
¿o del comensal de la mesa de al lado que lo está probando?
Yo lo tengo claro, un inversor que se juega su dinero en España es un signo de que las perspectivas de la economía española son buenas.
Y además, ya anuncié que saldríamos de la crisis en el segundo semestre de 2010 en este mismo blog hace mucho tiempo

domingo, 18 de abril de 2010

Homenaje a Miguel Hernández

Cuando hice la "mili", en Melilla, hace ya más de treinta años, uno de mis compañeros más fieles fué un libro de poemas de Miguel Hernández.
Recuerdo que me emocionaba pensando en un padre encerrado en la cárcel escribiéndole a su hijo un poema tan bello como las nanas de la cebolla. Y pensaba en lo que debía de sentir un hijo al leer, siendo ya un adulto, un poema así dedicado a él.
Siempre había pensado que Miguel Hernández escribió aquel poema en la cárcel de Alicante, donde murió.
Pero ayer mi amiga Conchi me sacó de mi error: Miguel escribió las nanas de la cebolla en la cárcel de Torrijos, un viejo edificio de Madrid que todavía muestra su orgullo de palacete de ladrillo en la calle del Conde de Peñalver de Madrid, en el número 53.
Ayer sábado, al salir del restaurante tras una comida festiva, once amigos, empujados por el entusiasmo de Conchi, fuimos andando hasta el número 53 de la calle del Conde del Peñalver, donde una placa situada en la fachada recuerda el homenaje que la Sociedad General de Autores dedicó en 1985 en aquel lugar a Miguel Hernández así como el hecho de que allí fué donde escribió aquel poema tan emotivo dedicado a su hijo y al peculiar alimento que su madre le daba.
Conchi había preparado para la ocasión un texto que ha leido bajo la lluvia para los diez amigos que la acompañábamos:

"La República"
El 14 de Abril de 1931 en España se proclamaba la segunda república. Para la sociedad se iniciaba así un período de cambios llenos de esperanzas y sueños para la mayoría de españoles. Pero las clases privilegiadas se vieron amenazadas y no la dejaron existir por mucho tiempo. Tan sólo cinco años de democracia, de prosperidad económica, de cambios culturales, políticos y educativos en favor de la igualdad entre hombres y mujeres.
El primer presidente de la república fué Alcalá-Zamora en Diciembre de 1931. Le siguió Azaña, el presidente cuando comienza la Guerra Civil. Es en Enero de 1936 cuando se forma el Frente Popular (coalición de partidos de izquierdas) que gana las elecciones provocando la alegría del pueblo. Pero no durará muchos meses, ya que en Julio comienza la sublevación militar en Melilla y triunfa el golpe de estado, produciéndose a continuación una guerra civil horrorosa que dividirá en dos a España. Las dos Españas, las de siempre, que siguen hoy día. Dos formas de ver el Mundo, la Sociedad y el Hombre.
Este año, en que se conmemora el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, hemos querido dedicarle un pequeño homenaje visitando uno de los lugares donde él estuvo en Madrid. Desgraciadamente, se trata de la cárcel hoy situada en la calle del Conde de Peñalver, antes llamada Calle Torrijos, en la que hoy se encuentra una residencia de ancianos, la Fundación Fausta Elorz.
Aquí pasó Miguel Hernández un tiempo después de que terminara la guerra y antes de que le trasladaran a la prisión de Alicante donde murió.
Pero en esta prisión de Madrid escribió uno de sus más célebres poemas, "Las Nanas de la Cebolla", dedicado a su hijo, después de recibir una carta de su mujer en la que decía que no comía más que pan y cebolla.
Miguel Hernández, natural de Orihuela, Alicante, llega a Madrid en Diciembre de 1931, concretamente a la estación de Atocha. Se dirige a una pensión en la Costanilla de los Ángeles y entabla amistad conVicente Aleixandre y con Pablo Neruda.
De Madrid dice Miguel Hernández en uno de sus versos: "Eres mi casa, Madrid, mi existencia".
Miguel Hernández había nacido el 30 de Octubre de 1910 y muere en Alicante el 28 de Marzo de 1942. Fué un gran poeta del pueblo, perteneciente a la generación del 36, pero tuvo una gran proximidad con la generación anterior, la del 27.
Cuando estalla la guerra, Miguel Hernández se alista en el bando republicano y figura en el 5º regimiento. En plena guerra, logra escaparse por poco tiempo a Orihuela para casarse con su gran amor, Josefina Manresa. En Diciembre de 1937 nace un primer hijo, que muere a los pocos meses y a quien escribe "Hijo de la Luz y de la Sombra". En 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel, a quien dedica "Las Nanas de la Cebolla".
En Abril de 1939, cuando Franco declara que la guerra ha terminado, Miguel Hernández termina de escribir "El Hombre Acecha", que la censura franquista ordena destruir, y del que se salvaron dos ejemplares, volviéndose a editar en 1981.
Su amigo Cossio le quiere acoger en Tudanca, pero él rehusa y marcha a Orihuela. Como allí corría mucho peligro, parte hacia Sevilla por Córdoba para irse a Portugal pasando por Huelva, pero allí la policía de Salazar lo detiene y lo entrega a la Guardia Civil. Desde la cárcel de Sevilla lo trasladan a la de Torrijos en Madrid, donde, gracias a las gestiones de Pablo Neruda, puede salir sin ser procesado en 1939. Se marcha a Orihuela, pero allí fué delatado y detenido y, ya en la prisión del Conde de Toreno en Madrid, fué condenado a muerte en 1940. Fué trasladado a distintas prisiones para, en 1941, acabar en el Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Buero Vallejo. Allí enfermó y padeció de bronquitis y tuberculosis, de la que muere el 28 de Marzo de 1942 con sólo 31 años de edad.
Sus restos están en Alicante, en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio, junto a su mujer y su hijo.
No podemos acabar este homenaje sin agradecer a Joan Manuel Serrat que con su música nos haya hecho sentir y conocer sus poemas. Gracias a él toda una generación hemos crecido y amado la libertad, la justicia y la poesía de Miguel Hernández deseando el advenimiento de la Tercera República.


Tras la lectura de este texto, Aurora ha leido con emoción el poema "Las Nanas de la Cebolla", finalizando así, bajo la lluvia que ha querido añadir dramatismo al acto, el modesto, pero sentido homenaje que hemos rendido a Miguel Hernández en uno de los lugares en los que forjó su leyenda en Madrid.

miércoles, 14 de abril de 2010

Apoyo a Garzón

Hace unas semanas publiqué un artículo manifestando mi discrepancia con el proceso a Garzón por investigar los crímenes del Franquismo

Lamentablemente hoy tengo que volver a escribir sobre el asunto porque un juez del Tribunal Supremo ha decidido procesarle por prevaricación y ese procesamiento podría dar lugar en los próximos días a su separación cautelar (provisional) del puesto de juez, con el riesgo de acabar condenado y siendo expulsado de la carrera judicial.

Y esto ya me parece pasar de castaño a oscuro.

En primer lugar, sin ser experto en leyes, (aunque en cada español habría un experto en derecho a juzgar por lo que se lee y lo que se oye por ahí) considero ridícula y muy discutible la argumentación del juez que procesa a Garzón. El juez no entra en el fondo de la cuestión, es decir en valorar si el comportamiento de Garzón en el hecho denunciado constituye un delito o no, sino que se limita a decir que podría serlo. Es evidente que cualquier juez, en el ejercicio de su profesión podría cometer prevaricación, del mismo modo que cualquier cocinero, en el ejercicio de su profesión podría envenenar el plato que cocina.

Por otro lado, el sibilino juez evitaría pronunciarse sobre el fondo de la cuestión, alegando que es para evitar contaminarse, es decir para evitar que una toma de posición previa al juicio pudiera inhabilitarle para actuar también como magistrado en el proceso. De este modo, se asegura la posibilidad de ser uno de los dos jueces que intervendrán en el proceso.
Y así, jugando con los turnos, cuyos mecanismos conocen a la perfección, los magistrados predispuestos a echar a Garzón de la judicatura podrían intentar constituir un tribunal para juzgarle claramente parcial.

Todo esto me ha parecido entender tras una lectura crítica de lo publicado sobre el asunto.

Intento ponerme en el lugar de los que creen que Garzón ha prevaricado y trato de analizar la situación lo más objetiva e imparcialmente posible. Es un ejercicio difícil, porque hay muchos sentimientos en juego en este asunto.
Pero por más que lo intento, el único lugar donde veo signos claros de prevaricación, es en la actuación del Juez que ha decidido procesar a Garzón.

Creo que si Kafka hubiera vivido en este siglo, escribiría una nueva versión de su famoso libro "El Proceso" con las sorprendentes aportaciones del juicio a Garzón, porque el original se le antojaría ampliamente superado por la realidad.

Sinceramente, espero que tengan razón los jueces que, desde su discrepancia con el camino recorrido hasta ahora por este proceso a Garzón, manifiestan su confianza en una solución del mismo favorable al magistrado de la Audiencia Nacional.

De lo contrario, como decía una interlocutora en Twitter, volvería a sentir vergüenza por ser español, como la que me hizo pasar Aznar durante su mandato. En este caso sería por nuestro sistema de administración de justicia.

domingo, 28 de marzo de 2010

Apliquemos las leyes de la competencia al mercado musical

Las discográficas actúan como un monopolio que obliga a consumir el producto que ellas quieren.
Estoy en contra de los que quieren todo gratis en Internet, supuestamente en nombre de grandes principios: libertad, neutralidad de la red, etc.
Estoy en una posición en la que no hago amigos, sólo enemigos.
Los supuestos "gurús" de la Red me considerarían un conservador vendido a los gestores del dinero de las discográficas porque me parece mal la exigencia de no perseguir las descargas ilegales.
Las discográficas y la SGAE me considerarían un peligroso colaborador de los piratas por rechazar su modelo.
Pero es que me parece que ambos grupos están equivocados y que ambos grupos utilizan argumentos insuficientes y en algunos casos demagógicos para arrimar el ascua a su respectiva sardina.
Yo creo que la red debe ser neutral, que es un medio extraordinariamente poderoso que no debería tener limitaciones que reduzcan las posibilidades de su utilización plena a los colectivos menos favorecidos ni constriñan su explotación como medio de difusión de la cultura y de las opiniones.
También creo que el trabajo de los creadores debe remunerarse de modo equilibrado y justo.
Pero también estoy convencido de que el actual modelo económico del mercado musical vulnera las reglas de la competencia. En cualquier otro sector, si un grupo reducido de empresas pagaran para que sus productos inunden el mercado independientemente de su calidad, evitando la presencia en el mismo de los otros, serían, muy probablemente, sancionados por los organismos de defensa de la competencia.
Y ¿qué otra cosa están haciendo las discográficas cuando controlan con su dinero lo que se difunde por todas las emisoras de radio y televisión especializadas en música?
Yo, como consumidor, no tengo libertad de acceso a los productos musicales existentes: Cuando enciendo la radio o la televisión para oir música, sólo puedo ver y oir lo que las discográficas han decidido, con su dinero, que puedo oir.
Los creadores que no han tenido la suerte de ser elegidos por las discográficas para aparecer en el escaparate se encuentran discriminados e imposibilitados de mostrar su producto, porque el criterio de las emisoras está dirigido por lo que las discográficas han decidido con su dinero.
¿Por qué la Comisión de la Competencia no interviene en este caso?
Es necesario que definamos un nuevo modelo de negocio para el mercado musical y, de modo más general, el de los creadores de productos culturales, música, cine, literatura, etc. susceptible de ser registrado y comercializado en forma de copias.
El modelo actual está absolutamente pervertido y es injusto, tanto con los creadores como con los consumidores.
Pero no podemos, con este pretexto, decidir que el punto de partida de este nuevo modelo es la difusión gratuita de las copias.
Y mucho menos podemos admitir que determinados "listillos" traten de lucrarse, directa o indirectamente, con la difusión gratuita de copias de creaciones culturales cuyo autor no ha autorizado expresamente su distribución.
Probablemente es necesario reformar la ley para que se puedan perseguir estos últimos comportamientos, y eso es lo que hace la modificación incluida en la nueva Ley de Economía Sostenible aprobada por el Gobierno.
Pero creo que, en paralelo con esta reforma habría que hacer intervenir a los organismos de defnesa de la competencia para evitar los abusos de las discográficas, que acaban obligándonos a consumir productos cuya calidad no ha sido previamente contrastada más que por sus expertos, y que en la mayoría de los casos son de calidad, cuando menos discutible, si no directamente deficiente.
Y también es necesaria una manifestación expresa de defensa, desde la Ley, de la neutralidad de la Red.

jueves, 25 de marzo de 2010

El criminal nunca gana (al menos no debería)

En todo este asunto de Gürtel y las escuchas hay muchos protagonistas cuyo comportamiento merece una reflexión:

Vayamos por partes:

Correa y sus colaboradores

Son presuntamente unos delincuentes y unos inmorales que han tratado de hacerse ricos fácilmente a costa del dinero de todos nosotros. Para ello no habrían dudado en corromper a un grupo de políticos.

Pertenecen a un modelo de personas que deberíamos excluir de nuestra sociedad.


Los políticos del PP imputados
Han cometido, presuntamente, el crimen más odioso que puede cometer un político en el desempeño de su cargo. Los votantes han depositado en ellos su confianza para que administren los asuntos públicos y la han defraudado desacreditándose definitivamente como servidores públicos. Como políticos están acabados. Sus compañeros de partido deberían estar muy molestos con ellos y ser los primeros en despreciarlos y perseguirlos.

Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional que instruyó la causa hasta que la transfirió al TSJ Madrid al haber aforados.

Como juez instructor realiza un trabajo similar al que estamos acostumbrados a ver realizar por parte del fiscal en las películas americanas de juicios. Su labor es instruir las causas, es decir, investigar, encontrar las pruebas y documentar la acusación. Su labor no consiste en juzgar, eso lo realizarán más adelante, los jueces reunidos en un tribunal si de la instrucción se deriva una acusación formal. En la presente legislatura ha habido un intento de reforma legislativa que asignaba a la fiscalía una buena parte de las funciones del juez instructor. Institucionalmente el juez instructor defiende los intereses del Estado, es decir, de todos nosotros, frente a las agresiones realizadas por los delincuentes.

Ha realizado la instrucción con profesionalidad y rigor de acuerdo con su propio criterio, refrendado por numerosos juristas. El hecho de que tenga tendencia al exhibicionismo no devalúa la calidad profesional de su trabajo como instructor. Es una persona odiada por todos aquellos a los que ha perseguido y mal vista por muchos de sus compañeros, que opinan de él que es excesivamente ambicioso y tiene demasiado afán de protagonismo. Pero esto tampoco supone menoscabo de su labor como instructor.

Al ordenar las escuchas ha actuado con rigor. Muchos expertos en derecho coinciden con la interpretación de Garzón respecto a la legitimidad del juez para intervenir las comunicaciones entre los acusados y sus abogados defensores basándose en el hecho de que había indicios (más que suposiciones o conjeturas, y menos que sospechas basadas en pruebas) de la comisión de un delito por parte de los mismos, como así confirmaron, por otro lado, los resultados de las escuchas.

Antonio Pedreira, magistrado del TSJ Madrid actual instructor del caso

Este magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha sido encargado de actuar como juez instructor, sustituyendo a Garzón, al haber entre los acusados al menos un aforado del ámbito regional (en este caso, varios Diputados Regionales electos)

Antonio Pedreira coincide con Garzón en la interpretación de la Ley ante las escuchas, dándolas por correctamente ordenadas.

Hay que tener en cuenta que, contrariamente a los jueces de la Audiencia Nacional, que es una entidad dedicada a la instrucción de los sumarios, los jueces de los Tribunales Superiores de Justicia, como en este caso el de Madrid, no disponen de una estructura adecuada para la realización del trabajo de instrucción, por lo que en general tienen más dificultades y tardan más tiempo en realizar dicho trabajo.

Este juez está realizando su trabajo como instructor con rigor y profesionalidad, pese a que el plazo de realización esté resultando muy largo.

Al ser el responsable de la instrucción, no puede formar parte del tribunal que decide sobre el recurso contra la validez de las escuchas, pese a ser miembro del TSJ de Madrid como los tres encargados de estudiar y decidir sobre dicho recurso.


Los jueces del TSJ Madrid Francisco Javier Vieira Morante y Emilio Fernández Castro

Estos dos jueces del Tribunal Superior de Justicia de Madrid hacen una interpretación de la Ley "garantista", es decir, se pronuncian a favor del derecho a la defensa de los acusados, que, como sabemos, en nuestro ordenamiento legal son considerados inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Esto, dicho así podría llevarnos a considerar como legítima su posición. Sin embargo, no hay que olvidar que el objetivo último de la justicia es defender el bien común, y en este caso la consecuencia de su decisión es que unos delitos de los que se ha tenido conocimiento fehaciente no serán perseguidos, prevaleciendo los intereses de los delincuentes frente a los del Estado, es decir, los de todos nosotros.

Pero hay otros aspectos a considerar en la actuación de estos jueces. Uno de ellos intervino como juez en una denuncia relacionada con una de las actuaciones presuntamente delictivas realizada por los acusados dentro de la serie de operaciones por las que están imputados actualmente. Su decisión permitió en aquella ocasión que se denegara la imputación y no se juzgara el caso. Ésta sería la segunda vez en la que el mismo juez contribuye a evitar que sea juzgado un hecho delictivo, realizado por el mismo grupo de personas, dentro del mismo tipo y conjunto de actuaciones por las que son perseguidos ahora.

Es razonable percibir en la actuación de estos jueces motivaciones que van más allá de la simple valoración jurídica conforme a derecho de los hechos recurridos. Sobre todo porque, a la luz de las informaciones publicadas y de las explicaciones técnicas dadas por los diferentes juristas, uno, aplicando la razón y el sentido común, llega a la conclusión contraria a la de estos dos miembros del TSJ de Madrid, casualmente pertenecientes al sector conservador, afín al PP, que es parte interesada en este caso. Ya sabemos lo que significa esa afinidad a la luz de las informaciones sobre los tejemanejes poco edificantes que se realizan para los nombramientos en los distintos altos cargos de la judicatura.


El juez del TSJ de Madrid José Manuel Suárez Robledano

Este juez ha coincidido en la interpretación de la ley con las posiciones de los dos jueces que han intervenido en la instrucción, Baltasar Garzón primero, desde la Audiencia Nacional y Antonio Pedreira después, desde el TSJ de Madrid. Su postura, que también es defendida por la fiscalía, considera que las escuchas ordenadas por Garzón se efectuaron en estricto respeto de la Ley, y son por tanto válidas todas las pruebas obtenidas como consecuencia de ellas.

Vemos que sobre este asunto se han manifestado cuatro jueces del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, habiendo dos a favor de considerar válidas las escuchas y dos en contra. Pero como lo que vale al final es lo que deciden los tres que forman el tribunal que estudia el recurso, pues formalmente se dice que el TSJ de Madrid considera las escuchas como no ajustadas a derecho y por tanto no válidas para la instrucción, pese a que el sentido común, la razón y la aritmética nos digan que las opiniones a favor y en contra expresamente manifestadas están divididas al 50%


Los abogados de Correa y sus colaboradores

Estos abogados, tal como se ha podido saber a través de las escuchas, han colaborado con los acusados en la ocultación de pruebas y en la continuidad del delito por el que aquellos estaban acusados. Entre otros actos, han intentado (y probablemente lo consigan) escamotear más de 20 millones de Euros que la trama formada por los acusados había conseguido ocultar en Suiza.

Ahora, gracias a la decisión tomada por unos jueces que a muchos nos parecen excesivamente inclinados a favorecer a los acusados, vamos a jugar al juego de las mentiras. Es decir, aunque sabemos que estos señores han cometido un delito, como dos jueces han dicho que no teníamos derecho a averiguarlo, pues ahora decimos que no lo han cometido, y se van de rositas, y ya veremos si conseguimos recuperar algo de los más de 20 millones de Euros.

A mí esto me resulta escandaloso e inmoral y creo que somos muchos los que pensamos así, por lo que probablemente estemos ante una situación de Alarma Social. Aunque no sé muy bién para qué sirve eso.

Federico Trillo, al que no puedo mencionar sin añadir la palabra mentiroso.

Este personaje de la política española se ha distinguido por su falta de gallardía al dejar que sus subordinados carguen con las culpas por las identificaciones falsas de los militares españoles fallecidos en el accidente aéreo ocurrido cuando regresaban de Afganistán, identificaciones falsas que se produjeron por las órdenes dadas por él para que terminaran el trabajo en un plazo imposible de cumplir.

Pero además de eso, resulta que es un hábil jurista, de esos que persigue sacarle el máximo partido a la letra de la ley sin importarle la moralidad de sus acciones. Lo que castizamente llamaríamos un listillo, o un aprovechado.

Y este personaje es el responsable de la estrategia del PP en los asuntos judiciales más importantes en los que dicho partido o sus afiliados y cargos públicos se ven involucrados, ya sea como denunciantes o como denunciados.

Y para el caso Gürtel el PP, en lugar de perseguir con especial saña por el daño que le han hecho, a los presuntamente responsables del delito más odioso que puede cometer un político en el desempeño de su cargo, la corrupción, que supone defraudar la confianza depositada en ellos por los votantes y por su propio partido, en lugar de perseguirles, han optado por una estrategia que los hurte lo máximo posible de los medios de comunicación, aplicándoles una disciplina de "perfil bajo" y tratando de encontrar en los recovecos de la ley los resquicios que les permitan reducir al mínimo posible las consecuencias de sus delitos.

Y el responsable de perpetrar esa estrategia manifiestamente inmoral es nuestro viejo conocido Trillo.

En realidad, si lo pensamos bien, resulta coherente: miente y demuestra falta de gallardía en el caso de las falsas identificaciones y ahora intenta hurtar de la acción de la justicia a personas que han actuado de forma delictiva. Son dos actos igualmente inmorales e indignos de un político que pretende solicitar la confianza de los ciudadanos.

Me siento incómodo al lado de personajes de esta catadura.

Esperanza Aguirre

Como superior jerárquica inmediata de la mayoría de los imputados, ha adoptado una actitud consistente en minimizar el impacto de este caso en sus intereses personales y los de su partido. Esto es legítimo, no se le puede pedir a alguien que se haga daño a sí mismo.

Sin embargo, esto no debería ser incompatible con dos acciones que se echan de menos:

  • Castigar con el máximo rigor a los responsables de estos actos.
  • Corregir con decisión los comportamientos para evitar, y demostrar a los ciudadanos que lo hace, que se puedan reproducir.

La mayoría de los imputados han dimitido o han sido cesados "un poquito", lo justo para poder decirlo a la prensa, aunque se les haya dejado en posiciones muy cercanas a las que tenían.

Las estructuras políticas, especialmente en los ayuntamientos implicados en los hechos perseguidos, se han mantenido e tanto en su organización como en las personas a cargo, en una situación muy similar a la existente durante el período en el que se produjeron los hechos perseguidos.

Todo esto hace pensar que no hay voluntad de corregir comportamientos inmorales como los que se están persiguiendo, sino que lo único que importa es "que no te pillen".

Falta en la actitud y en las acciones de Esperanza Aguirre altura de miras. Cabria esperar más ejemplaridad de alguien que pretende liderar a la sociedad madrileña.


Mariano Rajoy y el resto de la cúpula del PP

Finalmente llegamos a la cúpula dirigente del PP, y nos encontramos con todos los defectos que hemos comentado anteriormente sintetizados:

  • No se persiguen con rigor las conductas inmorales de aquellos que se han comportado indignamente
  • Prevalecen los intereses cortoplacistas y las estrategias relacionadas con las luchas internas de poder sobre la moralidad
  • Se ordena una estrategia de trabajar para reducir al mínimo el castigo a los delincuentes con el fín de evitar que dicho castigo tenga un impacto sobre los intereses electorales del partido.
  • Se desprecian las consecuencias de dicha estrategia sobre la honorabilidad de jueces e instituciones

También en el caso de Rajoy y sus colaboradores inmediatos se echa de menos una actitud más ejemplar y moral, adecuada a alguien que pretende algún día gobernar España.

Sólo tres personas en todo este embrollo se puede decir con plena convicción que han actuado con honestidad y respeto a la moral.

Y una de ellas, el juez Baltasar Garzón, tendrá que pagar un alto precio por ello.

Lamentable

 
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