miércoles, 29 de abril de 2009

Libertad de Prensa

El Manifiesto del PSE para las elecciones europeas 2009 dedica, en su capítulo 2, varios puntos a la protección de los derechos ciudadanos

En su punto 17 dice:


Aseguraremos que la democracia, la transparencia y la responsabilidad constituyen las piedras angulares de todas las reformas de las instituciones europeas.


En estos días celebramos el Día Internacional de la Libertad de Prensa.

La libertad de prensa es un elemento fundamental para que la democracia moderna sea una democracia de calidad. Una democracia de calidad es una democracia que hace honor a su nombre, (el poder del pueblo) aquella en la que los ciudadanos no sólo tienen derecho a elegir a sus representantes para que se ocupen de los asuntos públicos, sino que además participan activamente en dicha gestión utilizando los mecanismos correspondientes.

Para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a participar en la gestión de los asuntos públicos, es imprescindible que dispongan de información fiable.

Por supuesto, los poderes públicos están obligados a facilitar dicha información, pero esos poderes públicos son parte interesada y podrían tener la tentación de sesgar la información que transmiten a los ciudadanos.

Tenemos en la actualidad, y en el pasado reciente, numerosos ejemplos de esa manipulación de la información por parte de los poderes públicos. La utilización partidista de televisiones públicas como Telemadrid o la Radio Televisión pública Valenciana, son ejemplos flagrantes muy expresivos de este fenómeno.

Por otro lado, algunos grupos económicamente fuertes crean o subvencionan medios de comunicación con el objetivo de orientar su línea informativa de acuerdo con sus intereses.

Es fundamental la existencia de medios de comunicación independientes, que ejerzan su función con libertad, para que los ciudadanos reciban informacion fiable.

Los medios de comunicación pueden, incluso es deseable, que tengan una línea editorial que no sea neutra. Es bueno que se posicionen. Lo que es fundamental es que puedan ejercer su labor con libertad e independencia y que se expresen con sinceridad.

Las leyes deben garantizar el derecho de los periodistas a ejercer su profesión con libertad. La libertad de prensa es el vehículo imprescindible para garantizar el derecho de los ciudadanos a recibir una información cierta.

Ningún derecho se adquiere para siempre. La Libertad de Prensa, de modo especial, está permanentemente en peligro.

En consecuencia debemos luchar, también de modo permanente, para garantizar la libertad de prensa.

En estos días, aprovechando la celebración del Día de la Libertad de Prensa, elevemos nuestra voz en su defensa.

Y el día 7 de junio, en las elecciones europeas, depositemos también nuestro voto en defensa de los valores que defendemos, y que incluyen la defensa de la Libertad de Prensa en Europa y en el resto del mundo.

martes, 21 de abril de 2009

Como publicar un enlace mediante html

A veces queremos publicar un enlace a una página web y nos encontramos con que el sitio donde lo vamos a poner no lo hace automáticamente ni tiene un "botón" para hacerlo.
En esos casos, lo que aparece es la dirección del sitio (por ejemplo: http://bramosv.blogspot.com) pero no se publica como un enlace y aunque "pinchemos" en el texto no pasa nada.

Hay un truco que funciona a veces, y consiste en escribir el código HTML correspondiente, que es lo que hacen los botones a los que me refiero más arriba.

Con el ejemplo anterior, si escribimos:

<a href="http://bramosv.blogspot.com/">texto donde pinchar</a>

posiblemente funcione

La verdad y la mentira

Leyendo la crónica del juicio por las identificaciones falsas del accidente del "Yakolev 42", y pensando en lo barata que le ha salido hasta ahora aquella mentira a Federico Trillo, me acordaba de algunos casos sonados en Estados Unidos de Norteamérica.

Uno de ellos fué el del espionaje al Partido Demócrata por parte de los colaboradores de Richard Nixon, el famoso caso Watergate (por el nombre del hotel donde se celebró la convención de los Demócratas)

En aquella ocasión, Nixon se vió obligado a dimitir con oprobio, no por haber espiado, sino por haber mentido al pueblo, al que servía desde el Gobierno, negando los hechos.

Más recientemente, en el mismo país y desde el mismo cargo, Bill Clinton, con motivo de su "aventura sexual" con la becaria Mónica Lewinski, se vió obligado a reaccionar rápidamente, confesar los hechos y pedir perdón por haberlos negado, para evitar que la mentira a su pueblo le costara el puesto.

En ambos casos, el elemento determinante fué la mentira y las consecuencias fulminantes que tiene para un político, especialmente si forma parte del gobierno, el mentir a sus ciudadanos.

Si un político miente, está dilapidando su principal activo, lo más importante para ejercer su actividad: su honradez.

Yo me pregunto:

¿qué hace falta en España para que ningún político se atreva a mentir?

¿Qué hace falta en España para que los ciudadanos no toleren la mentira?

El concejal delegado de hacienda de la primera corporación democrática de Valladolid, del PSOE, me dijo una vez, hacia 1980, que los socialistas tenían como prioridad la educación para que los ciudadanos elijan y juzguen con criterio.

Es evidente que ésa sigue siendo nuestra prioridad hoy.

Porque necesitamos decirle, a los "federicos trillos" de la política, que la sociedad española no admite la mentira, y los españoles en este caso concreto hemos demostrado que, hoy, todavía no estamos a la altura.

El Partido Popular, por su parte, con su presidente Mariano Rajoy a la cabeza, está demostrando en este caso el poco respeto que tiene a los ciudadanos respaldando y avalando, una vez más, a quien miente. ¿Cuánta desvergüenza tenemos que tolerar aún?

miércoles, 15 de abril de 2009

Ayer fue 14 de abril

Cada año el 14 de abril me provoca alegría y melancolía a partes iguales.
Hace 78 años, un 14 de abril, se proclamó la República en España como consecuencia de unas elecciones municipales ganadas por la izquierda.
Fue el comienzo, alegre y esperanzador, de la salida de España del atraso político y cultural en el que estaba sumida desde hacía muchos años.
Cuando digo "atraso cultural" me refiero a la cultura con minúsculas, la que hace que todos los ciudadanos tengamos el nivel cultural suficiente para ejercer la ciudadanía plenamente.
Cinco años, tres meses y tres días después, ese movimiento fue interrumpido temporalmente, durante 40 años tristes y grises, por otro Movimiento, que irónicamente se llamó "Nacional".
Afortunadamente, hoy vivimos la continuación de aquel impulso modernizador y progresista.
Cada año, junto con la alegría del significado de la efemérides, me embarga un sentimiento de responsabilidad por la lucha necesaria y recurrente que es preciso llevar a cabo para mantener los logros de libertad, justicia, igualdad de oportunidades y cada uno de los derechos humanos que creemos disfrutar para siempre.
Hace unos días en el acto por la igualdad en la Casa de Campo, uno de los intervinientes recordó una cita que más o menos decía:
"Ningún derecho se ha logrado para siempre, cada 25 años es necesario volver a luchar por todos ellos"
La melancolía a que me refería al principio pertenece al plano de lo personal. El 14 de abril de 1931, mi abuelo, obrero textil exhiliado en Francia por haber luchado por sus derechos en las huelgas de Alcoy 6 años antes, dijo a mi madre, que tenía entonces 9 años y se recuperaba de una difteria: "En cuanto te pongas buena, nos volvemos a España".
Mi abuelo creía, confiaba, como tantos otros, en que la llegada de la República significaría la felicidad y el progreso para los españoles y él quiso participar de esa oportunidad.
Poco podía imaginar que en España le esperaba el empleo precario y devaluado, nunca en su especialidad, la pobreza, la guerra, la cárcel en el monasterio de El Puig al terminar aquélla, y la pobreza, penalidades y tristeza de la dictadura.
¿Qué otra cosa puedo hacer que seguir luchando cada año, como si hubieran pasado veinticinco desde el anterior, para volver a conquistar nuestros derechos, evitar otra interrupción y acercarme a la felicidad?
Gracias a mi abuelo, a mi padre y a todos los que lucharon antes y no fueron tan afortunados como nosotros que podemos hacerlo desde una posición tan envidiable.

viernes, 27 de marzo de 2009

Por la vida

Juan tiene 17 años y hace un mes tuvo su primera experiencia sexual. Su pareja, Ana, tiene 16 y quedó embarazada. Ninguno de los dos está preparado para convertirse en adulto. Todavía les quedan unos cuantos años de estudios, de juegos y de maduración para ser adultos responsables. Ana podría interrumpir un embarazo no deseado y continuar con su vida de adolescente. Pero una ordenación legal insuficiente les obliga a continuar el embarazo y a tener ese hijo o esa hija que no deseaban, en quien no habían ni siquiera pensado como una posibilidad.
Esa ordenación legal insuficiente está hecha por hombres que piensan que existe una persona en el momento mismo de la concepción.
Y ¿por qué no considerar que la persona existe ya en el óvulo y en el espermatozoide? ¿No sería un crimen dejar que el óvulo se pierda en la menstruación sin fecundarlo o dejar que el espermatozoide se malogre en una polución nocturna sin llegar a fecundar un óvulo? Y todos esos religiosos y religiosas que han hecho voto de castidad y lo respetan, ¿no están impidiendo el nacimiento de las personas que llevan en su interior?
En nombre de qué principio científico se fija la raya a partir de la cual la persona existe y antes de la cual no hay nada que merezca protección. ¿No es más lógico interpretar que ese proceso no es como un interruptor que accionamos y se enciende una luz, sino más bien un proceso progresivo, en el que la aparición de la persona se produce poco a poco, durante un período de tiempo en el que, cuanto más avanzamos, más cerca estamos de encontrarnos frente a una persona?
Ella no podrá llegar a ser la enfermera que soñaba ser porque tendrá que dejar de estudiar para ocuparse de su hija. El tendrá más suerte y únicamente sufrirá remordimientos durante algún tiempo por haberle estropeado la vida a su amiga, a la que más tarde olvidará. Porque él, al final, seguramente se habrá desentendido.
Podría haber sido peor, podría haber formado una pareja estable no deseada con Ana y, con ayuda de sus padres, establecerse y crear una familia que habría tenido muy pocas probabilidades de mantenerse y habría acabado en una dolorosa separación y una sensación de fracaso vital en el momento en el que su vida debía empezar.
La historia podría ser distinta. Ana podría ser una mujer adulta casada y Juan un violador que la ha asaltado en un paraje solitario por la noche.
Juan y Ana podrían ser un matrimonio felízmente casados y el feto presentar malformaciones que convertirían su existencia en un suplicio.
Y así podríamos imaginarnos centenares de casos distintos, similares a los que cada día se resuelven en los paises más avanzados, que disfrutan de una legislación sobre la interrupción del embarazo avanzada y respetuosa con los derechos de la mujer.
Una ley hecha desde el convencimiento de que el aborto no es algo alegre que se decide y realiza a la ligera. Un ley hecha por personas que saben que detrás de cada aborto hay una experiencia dolorosa para la mujer que lo sufre, pero que, al decidir dar ese paso, la mujer está aceptando un dolor y una mala experiencia para evitar un mal mayor en su vida.
Una ley, finalmente que dé a las mujeres la posibilidad de decidir sobre su cuerpo y sobre su vida reduciendo, aunque sea parcialmente, la desigualdad con la que deben enfrentarse a estas situaciones en comparación con sus parejas masculinas, una desigualdad que supone una injusticia desde el punto de vista social, por más que su origen sea biológico pero que sin embargo se ve acentuada por el papel diferente que la sociedad otorga a hombres y mujeres
Abandonemos los dogmas pre-racionales, reflexionemos abiertamente y otorguémonos una legislación sobre la interrupción voluntaria del embarazo que dé a la mujer la capacidad de decidir y contribuya a hacer una sociedad más justa y más igualitaria.
Afortunadamente en España, gracias a la iniciativa del PSOE al impulsar la vigente ley y a la actitud reponsable del PP al no haberla tocado cuando ha tenido mayoría, la situación no es tan dramática como la que se describe anteriormente. Podemos felicitarnos por ello, pero debemos también perfeccionar la ley actual resolviendo, mediante la aplicación en mayor o menor medida de un sistema de plazos, los problemas existentes.
Y debemos impulsar para toda Europa esa legislación avanzada y progresista por respeto a todas las mujeres Europeas.

viernes, 20 de marzo de 2009

Yo sí sé cuál es el problema

Los economistas no estudian aritmética.
O, si la estudian, la olvidan y no la aplican en su actividad profesional.

Dice John Keneth Galbraith que los economistas nunca aciertan cuando hacen pronósticos y, a pesar de ello, los siguen haciendo. Y nosotros, estúpidos, los seguimos escuchando y, a veces los creemos.

Todos, economistas y políticos, están perdidos actualmente.

Nadie sabe lo que quiere decir cuando dice: "se necesita un cambio en el modelo de crecimiento"

¿Cómo se puede proponer como solución al mismo tiempo más productividad y más empleo?
¿Es que no saben de gestión de empresas?
¿Cuantas empresas aumentan el número de empleados para mejorar la productividad?

Hace tiempo que llevo pensando (y diciendo) que el modelo actual de economía, basado en el uso del empleo para el reparto de la riqueza y que, en consecuencia, necesita de un crecimiento indefinido, no es sostenible.

El problema es que yo soy únicamente una persona con sentido común que utiliza la aritmética.

Y mi opinión no vale nada para los que mandan.

Cuando he tenido la ocasión de compartir parcialmente mi punto de vista con un economista de prestigio he recibido una respuesta condescendiente en la que, dejando entender que no tengo ni idea y soy un simple aficionado al que le gusta opinar de todo como si supiera, insitía en los lugares comunes: "Es necesario más productividad y más empleo".

Desde que empecé a reflexionar sobre el modelo económico actual llegué a la conclusión de que no es sostenible, como ya he dicho antes, y que la salida a esa imposibilidad de perpetuación del modelo puede ser de dos tipos:
  • Destrucción de lo existente para que de nuevo tengamos potencial de crecimiento. (Es la solución que nos ha funcionado hasta ahora, basta recordar la Primera y la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo)
  • Cambio del modelo mediante una redefinición que permita encontrar un mecanismo distinto del empleo para repartir la riqueza.

En ambos casos, la solución es tan dramática o revolucionaria, que es imposible llegar a ella espontáneamente y sin esfuerzo.

Siempre he pensado que un día, cuando el modelo ya no aguante más, se produciría una crisis que haría comprender con claridad a todos, especialmente a los dirigentes, que el modelo es imposible y hay que cambiarlo.

No sé si la crisis actual es ésa crisis. Yo creo que todavía no. Yo creo que la crisis a la que me refiero llegará después de varias crisis como la actual, de la que saldremos con una recuperación temporal que durará probablemente poco, para volver a caer, levantarnos de nuevo y volver a caer, hasta que nos convenzamos de que ésto ya no funciona.

Y ésto es así porque los dirigentes son, por naturaleza conservadores, y para entender el problema y, sobre todo, plantear una solución, es preciso ser revolucionario.

En realidad el modelo del llamado "socialismo real" probó, sin éxito, una alternativa consistente en la creación de empleos para todos, aunque no fueran necesarios, obligando a la gente a realizar una actividad laboral inútil en muchas ocasiones. Basta con visitar el metro de San Petersburgo y fijarse en la figura del vigilante de la escalera automática para entender lo que quiero decir.

Es difícil dar con un modelo de reparto distinto del empleo que funcione, hay muchos problemas que aparecerían si lo hacemos de modo simple, repartiendo la riqueza entre todos sin un mecanismo que permita "hacer méritos" para obtenerla.

Yo todavía no he dado con una solución satisfactoria, pero al menos sí sé cuál es el problema, y ése es el punto de partida imprescindible para poder encontrar un día la solución.

Únicamente recuerdo dos momentos de alegría en los últimos años mientras esperaba que los políticos se ocupasen de este problema:

  • El primero ha sido el intento, parcialmente frustrado, de reducir el tiempo de trabajo en Francia. Esta solución, lógica como pocas, aunque no resuelva el problema de fondo, si contribuiría a retrasarlo, mejorando al mismo tiempo nuestra calidad de vida. Y si no, que se lo pregunten a los franceses que disfrutan de fines de semana largos utilizando los "días RTT" (por "Réduction du Temps de Travail")
  • El segundo fué un artículo de Ramón Jáuregui que leí en El Pais hace varios años en el que sostenía que no es lógico que los trabajadores no aprovechemos el enorme progreso que se ha producido con la mecanización del trabajo trabajando menos horas.

De momento han sido dos relámpagos de clarividencia fugaces,

Yo, como decía Brassens en La Tormenta,

"Desde entonces jamás he dejado el balcón,

No hago más que poner la máxima atención,

En cirros cúmulos y estratos,

Esperando que al fín

Un día nos unirá una gran tempestad

Tras la que no vendrá la calma"

 
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